No se cuáles son los motivos. Desde hoy me dispuse a tratarte mejor. A cada noche un beso. Es muy íntimo, lo sé. Te veo tan frágil. Me angustia saber que el tiempo está en cuenta regresiva. Tus movimientos se enlentecen segundo a segundo. Cuando parecía que habíamos encontrado una solución, de vuelta aparece un problema. Quiero hacer algo que valga la pena para que estés presente disfrutando. La realidad me pone trabas. Aquel hombre inteligente y capaz que me soñaste cuando me llevabas todos los sábados al teatro solo puede mostrar su habilidad en el café... Hacés lo imposible para verme mejor. Demasiado, te dije más de una vez. No valoro semejante esfuerzo.
Entiendo y no comprendo. Sutil diferencia. Gran diferencia. La misma que entre querer y amar. bahh...si sólo sé de querer...
Lo importante es que te quiero. Y mucho. Me quejé en voz alta, esa que te enfada mares, de lo invasiva que volvías mi vida. Valoro porque vos también te das cuenta que falta poco y hacés de todo para que estemos bien.
Insisto en que salgas a la calle pero inmediatamente la idea del pasado promisorio te lo impide. Renegás al ver una realidad con otra mirada que no sea tu juventud.
Me encantaría hacer algo por vos. Pero algo de verdad. Mágico. No hace falta que sea mucho. Un instante de felicidad plena. Que puedas caminar. Pocos pasos y sin ayuda. Tanto es? Hoy te pregunté si podías verme. Me dijiste que sí. Creo que sólo reconocés mi sombra.
No me aterra la muerte. Me aterra el paso del tiempo. No es lo mismo. La muerte es solo un instante. El paso del tiempo se da, con la mejor de la suerte, progresiva y lentamente.
Voy a hacer lo posible para que construyamos un pequeño momento. Nuestro. Muy íntimo. Ahí sí, habremos saldado nuestras deudas.
Pero primero voy a darte el beso de las buenas noches que es tarde y hace rato que estás durmiendo...
Te Quiero
martes, 4 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario