viernes, 8 de agosto de 2008


Uno de los íconos históricos de nuestra cultura sigue inmortalizándose a través de monumentos. Esta vez es el turno de España. En un pueblo cercano a la coruña le brindan un homenaje...entren al link y vean..
http://www.granma.cu/espanol/2008/agosto/mier6/monumento-e.html

miércoles, 6 de agosto de 2008

Censura desde las bases...


Como me falta poco para finalizar mis estudios de periodismo quise realizar un seminario sobre edición y producción de contenidos periodísticos. Aproveché la oportunidad que me brinda la escuela en la que curso (Eter) que a través de un convenio(léase publicidad encubierta) que tiene con la Universidad Del Salvador se puede realizar en forma gratuita...
Hasta acá todo fenómeno...
Minutos después de iniciada la clase, las profesoras reparten "Asterisco",una revista interna producida por los alumnos que tiene, según dicen, una tirada de mil ejemplares, pero que "si las notas son muy buenas" pueden ampliarla porque lo que privilegian es "la calidad"...
De fondo escuchaba un murmullo, puro ruido. Creo que eran las docentes dando indicaciones. En lugar de perder el tiempo escuchándolas y mirándoles sus prodigiosas piernas, empecé a hojear la revista y por mí sorpresa, en la tapa hay una nota a Capusotto."¡Guau!, que buena onda"...pensé en un acto reflejo porque recordé la revista THC. Lamentablemente cambié rápidamente de opinión al ver las preguntas que hacía el aspirante a periodista: "¿Qué querías hacer cuando tenías 16 años?", "¿Lloraste con la muerte de Perón?"...Boludos hay en todos lados, lo disculpé..
Continué con el placer de la lectura hasta que observé que en el lugar central hay una nota a una profesora de la escuela.....mmmmmmmmmm....demasiado olor feo..¿no necesitarán giles para levantar la institución?...levanté la vista y una de las docentes (la más baqueteada de las dos) avisó: "Chicos, es obvio que estamos en una universidad Católica, a nadie se le ocurra escribir sore el aborto y esos temas!"....eso no es censura?..no es educar para futuros censuradores?..de qué más no se puede hablar?...del rol de la iglesia, prostitución, libertad sexual, etc...
Miré entre mis compañeros en búsqueda de un cómplice, pero estaban todos demasiado concentrados en sus sumarios...hasta que una de las profesoras (esta vez le tocó a la más calienta-pava!)gimió sus directivas: "chicos, a mi no me gusta, pero si le hacen una entrevista a Tinelli estaría bárbaro!"...hasta acá llegué...no soporté más y me fui de la clase...
En tiempos de autocensura, para los que no tuvieron la posibilidad, lean lo que escribió un ex periodista de Clarín...
Por qué renuncié a Clarín
Por Claudio Díaz (periodista del Zonal de Clarín en Morón / Ituzaingó)

Este viernes será mi último día de trabajo en el querido Zonal Morón / Ituzaingó. He tomado la decisión de renunciar al cargo de redactor que ejercía y, como es de rigor en estos casos, quiero despedirme de los amigos que gané durante mis siete años de permanencia en el diario y de los buenos compañeros con los que compartí muchas tardes entretenidas.

Pero no quiero irme sin antes explicarles, a ustedes y también a quienes ocupan los cargos jerárquicos de esta empresa, los motivos de mi retiro.

A fines de marzo la revista Veintitrés me pidió una opinión sobre el rol que cumplen los medios periodísticos y algunos intelectuales en la elaboración del discurso político actual.

Yo efectué una dura crítica a lo que se da en llamar el Grupo Clarín y acentué, particularmente, lo que a mi criterio había sido una clara manipulación informativa durante la cobertura del conflicto Gobierno vs. Campo, tanto por parte del diario como de Canal 13 y TN.

En este caso no hice más que expresar, libremente, la vergüenza que me provocó -como periodista pero también como simple ciudadano- el ejercicio “periodístico” del Planeta Clarín y sus satélites.

La reacción por parte de la empresa, como es de suponer, fue inmediata.

Y hasta la consideré razonable.

Es más: a uno de los colegas aludidos, Julio Blanck, le dí explicaciones acerca de por qué yo lo incluía en una lista de hombres de prensa que -desde mi punto de vista- sostienen un discurso “progresista” pero le terminan haciendo el juego al llamado establishment.

Hasta ahí todo bien.

Lo que siguió después es distinto.

Las autoridades editoriales (en este momento no se me ocurre otro término) le comunicaron a mis jefes que “de ahora en más” dejara de escribir la página 3 del Zonal (que se supone es la más “importante”) y que me limitara a hacer -es textual- “notas blandas”.

Una estupidez, realmente.

Pero pocas horas después se emitió otra orden: que no se me autorizara a tomar la totalidad de días de vacaciones adeudados, que había pedido para esta semana..

No dieron argumento alguno para justificar la negativa.

La verdad es que por ninguno de estos dos castigos tendría que haberme hecho mala sangre.

Sin embargo, dije “basta” y tomé la decisión de no seguir adelante con mi trabajo en el Zonal, harto del doble discurso de este diario, de su hipocresía, de pontificar en sus editoriales y notas de opinión una cosa para después hacer otra.

Es tanta la repugnancia que sentí por quienes posan como adalides de la libertad de expresión que me dije a mi mismo: “hasta aquí llegué”.

Quiero decir: hace más de 20 años que ejerzo el oficio de periodista; conozco perfectamente los condicionamientos que nos ponen para atenuar o directamente diluir nuestra vocación de contar y decir las cosas como uno cree que son, aun a riesgo de equivocarse.

En fin, en casi todos lados he comprobado (eso tan viejo pero siempre vigente) que una cosa es la libertad de prensa y otra la libertad de empresa.

Pero lo que viví en Clarín en los últimos tiempos superó todo… Gracias a Dios, ¡todavía tengo vergüenza!

Pero lo que ya no tengo es estómago para tragarme las cosas que hace este diario en nombre del periodismo.

A esta altura ya no puedo soportar tanto cinismo.

Como cuando desde un título o una nota se insiste en que no decrece el nivel del trabajo en negro y las condiciones laborales son cada vez más precarias, siendo que en todas las redacciones del Grupo se emplea a pasantes a los que se los explota de manera desvergonzada, obligándolos a hacer tareas de redactor por la misma paga que recibe un cadete, sin obra social ni vacaciones.

Es el mismo cinismo de despotricar contra la desocupación al tiempo que se lanzan a la calle nuevos productos sin contratar a trabajadores, duplicando y hasta triplicando el horario de los que ya están dentro de la maquinaria.

Es el mismo cinismo de presionar a redactores para que se conviertan en editores, bajo la promesa (falsa) de que “algún día” se les reconocerá la diferencia salarial.

Si, como se sostiene el martes 15 en la cotidiana carta del editor al lector, “son los medios y los periodistas los que deben regularse y actuar con responsabilidad democrática”, pues bien Sr. Kirschbaum, yo empiezo por esa tarea. Porque si Clarín tanto se rasga las vestiduras asegurando que respeta la libertad de expresión, ¿por qué sanciona a un periodista que vierte, ejercitando esa libertad de pensamiento, una opinión?

Tengo otras cosas para decirle a usted y a quienes lo secundan (si es que a esta altura todavía están leyendo…): la demonización que practica el diario a través de un “inocente” semáforo que cumple la misión de dividir al mundo en ángeles y demonios (según el interés ideológico o comercial del Grupo), ha llegado al nivel de un verdadero pasquín que nada tiene que envidiarle a las publicaciones partidarias.

Es peor todavía, porque éstas tienen la honestidad de reconocerse como expresiones de un partido político o de un espacio ideológico.

En cambio, Clarín se imprime bajo el infame rótulo de periodismo independiente…

En pos de engrosar la cuenta bancaria se ha perdido todo decoro.

Da la sensación de que los que se llaman periodistas o columnistas ya ni sienten un mínimo de pudor por haberse convertido en contadores del negocio mediático, desvividos por saber cuánto dinero ingresa a las arcas; lo único que les falta es salir con el camión de Juncadella.

Digo esto porque ha sido patética, en la misma carta del editor del martes 15, la reacción editorial contra otros medios periodísticos competidores que estarían atreviéndose a morder un pedazo del queso que el Grupo quiere deglutirse, como de costumbre, solito y solo, calificando a aquellos de miserables, travestidos y miembros de una jauría.

¡Después cuestionan a D’Elía o a Moyano por las palabras “ofensivas” que lanzan contra el periodismo independiente y democrático!

La mayoría de quienes me conocen saben de mi simpatía y hasta cierta militancia por el peronismo.

Pero también saben que no me une ningún tipo de relación con el gobierno, ni con su tan temido Observatorio de Medios, ni con los jóvenes de la Cámpora ni tampoco con sus “grupos de choque”.

La aclaración vale para que estén tranquilos y no piensen que durante estos siete años fui un agente infiltrado en el Zonal Morón.

Simplemente amo el trabajo periodístico, tengo pensamiento propio (aunque, qué le vamos a hacer…: no es el políticamente correcto) y un compromiso de honrar mi oficio.

A Ricardo Kirschbaum, a Ricardo Roa y a tantos otros que mandan les digo que estoy preparado para asumir lo que venga, porque no me extrañaría que las redacciones de otros medios empiecen a recibir llamados telefónicos pidiendo que se me prohíba trabajar de lo que soy.

Tan libre me siento, tan espiritualmente íntegro de poderles decir lo que les digo (aunque les resbale), que ya no me importa si la larga mano del Grupo le pone candado a mi futuro para no dejarme otra opción que trabajar como remisero o repositor de supermercado.

Me voy orgulloso de haber seguido aprendiendo lo que es vocación, oficio, dignidad y ejercicio responsable del buen periodismo.

Que me lo dieron los jefes de los zonales y un montón de amigos y compañeros a quienes no voy a nombrar para evitarles quedar marcados por mi cercanía afectiva.

Me voy avergonzado de la conducta de quienes deberían honrar el trabajo periodístico y no lo hacen.

Claudio Díaz
diazdeoctubre@yahoo.com.ar

Saludos
D.F.

sábado, 2 de agosto de 2008

NUNCA MÁS



Compañeros periodistas asesinados por la última dictadura militar:

Claudio Adur. PRESENTE
Ricardo Emir Aiub. PRESENTE
Lucina Álvarez de Barros. PRESENTE
María Elena Amadío. PRESENTE
Andrés Lucio Ariza. PRESENTE
Juan José María Ascone. PRESENTE
Jorge Alberto Asenjo. PRESENTE
Pedro Leopoldo Barraza. PRESENTE
Oscar Osvaldo Barros. PRESENTE
María Bedoian. PRESENTE
Horacio Félix Bertholet. PRESENTE
Cristina Bettanín. PRESENTE
Guillermo Bettanín. PRESENTE
Leonardo Bettanín. PRESENTE
Alicia Raquel Burdisso Rolotti. PRESENTE
Miguel Ángel Ramón Bustos. PRESENTE
Dardo Cabo. PRESENTE
Juan José Capdepón. PRESENTE
Roberto Carri. PRESENTE
Aldo Néstor Casadidio. PRESENTE
Conrado Guillermo Ceretti. PRESENTE
Jaime Colmenares. PRESENTE
José Domingo Colombo. PRESENTE
Haroldo Pedro Conti. PRESENTE
Daniel Alberto Danquen. PRESENTE
Eduardo Defieri. PRESENTE
Julián Delgado. PRESENTE
Héctor Ernesto Demarchi. PRESENTE
Carlos María Denis. PRESENTE
Mabel Kissler de Domínguez. PRESENTE
Pablo Hermes Dorigo. PRESENTE
Dardo Sebastián Dorronzoro. PRESENTE
Alicia Graciana Eguren de Cooke. PRESENTE
Guillermo José Espinosa. PRESENTE
Ana María Estevao. PRESENTE
Rodolfo Jorge Fernández Pondal PRESENTE
Ernesto Luis Fossati. PRESENTE
Jorge Horacio Foulkes. PRESENTE
Julio César Fumarola. PRESENTE
Gerardo Francisco Gatti Acuña. PRESENTE
Marcelo Ariel Gelman. PRESENTE
Raymundo Gleyzer. PRESENTE
Célica Gómez. PRESENTE
Alberto Jorge Gorrini. PRESENTE
Luis Rodolfo Guagnini. PRESENTE
Diana Griselda Guerrero. PRESENTE
Héctor Gutiérrez Ruiz. PRESENTE
Norberto Habbegger. PRESENTE
Jorge Rodolfo Harriague. PRESENTE
Mario Hernández. PRESENTE
Mario Herrera. PRESENTE
Juan Carlos Higa. PRESENTE
Daniel Saúl Hopen. PRESENTE
Ignacio Ikonicoff. PRESENTE
Santiago José Illa. PRESENTE
Maurice Jaeger. PRESENTE
Alfredo Kolliker Frers. PRESENTE
Miguel Francisco Lizaso. PRESENTE
Susana Lugones. PRESENTE
Francisco Eduardo Martín. PRESENTE
Mario Martínez. PRESENTE
Elsa Martínez de Ramires. PRESENTE
José Mario Martínez Suárez. PRESENTE
Heraldo Juan Marucco. PRESENTE
Nebio Ariel Melo Cuesta. PRESENTE
Zelmar Michelini. PRESENTE
Liliana Molteni. PRESENTE
Susana Beatriz Medina de Bertholet. PRESENTE
Luis Carlos Mónaco. PRESENTE
Toni Agatina Motta. PRESENTE
Daniel Moyano Vega. PRESENTE
Paulo Alberto Nazar. PRESENTE
Héctor Germán Oesterheld. PRESENTE
Carlos Alberto Pérez. PRESENTE
María José Terrier. PRESENTE
Rafael Perrota. PRESENTE
Horacio Norberto Poggio. PRESENTE
Enrique Raab. PRESENTE
José Eduardo Ramos. PRESENTE
Edgardo Sajón. PRESENTE
Roberto Jorge Santoro. PRESENTE
Juan Miguel Satragno. PRESENTE
Víctor Eduardo Seib. PRESENTE
Santiago Servín. PRESENTE
Roberto Juan Carmelo Sinigaglia. PRESENTE
Juan Marcelo Soler Guinard. PRESENTE
María Cristina Solís de Marín. PRESENTE
Horacio Rodolfo Speratti. PRESENTE
Francisco Urondo. PRESENTE
Eduardo Suárez. PRESENTE
Patricia Villa. PRESENTE
Enrique Juan Ricardo Walker. PRESENTE
María Victoria Walsh. PRESENTE
Rodolfo Walsh. PRESENTE
Tilo Wenner. PRESENTE
Miguel Ángel Zavala Rodríguez. PRESENTE

El 13 de mayo de 1980, desde su exilio en Roma, el poeta y periodista Juan Gelman escribió:

“De la sangre de muchos sacarán un artículo o dos, alguna cátedra o sueldito. Lo cual carece de importancia. Paco Urondo murió por la felicidad de los millones que, no aspirando a escribir o prestigiarse, quieren vivir humanamente. De los restos de Paco come un cuervo que fabrica antologías y ahora dicta cátedra de Paco en la universidad europea de B. Paco se parece cada día más a los millones que un día triunfarán. Las plumas del profesor se han vuelto verdes, ya ni cuervo parece, pide papa si quieren que repita la lección.”

(Del apartado “Notas al pie de una derrota”, escrito XV, publicado en 1984 en Exilio, de Juan Gelman y Osvaldo Bayer).
(GENTILEZA AGENCIA NAN)

viernes, 1 de agosto de 2008

PELIGRO EN EL MEDIO!!


Siempre tengo que esperar que mis compañeros descansen para que alguien se acuerde de mí. Estoy harto, no es justo. Hasta cuándo voy a tener que soportarlo. De chico creía que ser el más alto traería beneficios, porque a las chicas les encanta. Por lo menos así me consolaba mi madre mientras dejaba que me encierre fuertemente y no le responda a nadie. Pero lejos de eso, solo me erigen cuando alguien se enoja. “Fuck you”, dicen los adolescentes enojados, los ejecutivos mal pagados, los escritores no inspirados. Todos me repiten verborrágicamente en circunstancias infelices y desagradecidas.
Ni en el sexo tengo suerte. No doy satisfacción porque lastimo. Si me animo y me escabullo lenta pero profundamente, lejos de brindar (ya ni pienso en mi satisfacción) una situación placentera, termina en alaridos indisimulables. Soy el tercero. Nadie llega hasta el tercero. Bastante que hay dos delante mío.
Por si no tuviera pocos males, encima tengo que bancar que mi tediosa compañera de vida, la uña, en lugar de facilitar las cosas, las complica. Total, qué le importa, si siempre está adelante. Además, todos se acuerdan de ella, porque en cuanto la descuidan, utiliza sus dotes femeninos e inflinge dolor y molestia, culpa y desprolijidad, hasta que inevitable e irremediablemte es atendida.
A mi derecha o a mi izquierda (según cuál tomemos como muestra) pero siempre a pocos centímetros de distancia está el peor de todos. ¡Cómo me cuesta nombrarlo!. No lo soporto más. Es el preferido. Nadie lo desestima. Nació para ser Rey. Ni el más alto ni el más petizo, construyó su extensa y “prestigiosa” carrera con simples pero precisas ocupaciones. Es de oficio lo suyo. Para apuntar, señalar, indicar, describir, acompañar, satisfacer, acomodar, y tantas tareas más que le fueron atribuidas sin su consentimiento explícito. Porque calladito, calladito, ocupa un lugar vital. Aunque cueste reconocerlo, todos lo apreciamos en silencio, porque sin él no sabría como acomodarme. Y, aunque mi respeto es mucho, jamás le demostraré cariño. Solo me urge: “Anda a cagar”, o como suelen decir ahora: “FUCK YOU!!”…