viernes, 12 de septiembre de 2008

Universidad pública: recorte oficial


Si bien con la vuelta a la democracia los conflictos en las universidades fueron una constante, desde la década menemista, aquellos estandartes de gratuidad y autonomía que levantaban los estudiantes hace noventa años en la reforma universitaria, fueron desoídos por algunos políticos allegados al poder.

Algunos ejemplos

En agosto de 1993, durante el gobierno de Carlos Menem, el Banco Mundial publicó un documento previo al otorgamiento de un préstamo de dicha entidad al Gobierno Argentino en el que enfatizaba la privatización del CONICET y recomendaba el arancelamiento de la universidad pública y el apoyo a las privadas. Años màs tarde, el 7 de Mayo de 1999, hubo un emblemático paro nacional docente, con alto acatamiento, en repudio al decreto que recortaba 100 millones de pesos a todas las universidades públicas del país. Por entonces, el rector Oscar Shuberoff sostuvo: “La plata no alcanza para pagar los sueldos y la Universidad deberá cerrar sus puertas el 1º de octubre”. Casi al mismo tiempo, el decano de Medicina de la UBA, Luis Ferreira, propuso otra alternativa: “Hay que limitar el cupo de estudiantes que ingresen a la facultad”.
Si bien las puertas no se clausuraron y la lucha estudiantil impidió el recorte, durante el gobierno de la Alianza, presidido por Fernando De la Rúa, y con un discurso más progresista como presentación, continuaron los recortes: en los pocos días en que Ricardo López Murphy fue ministro de economía anunció que las universidades públicas contarían con 361 millones de pesos menos, que se le recortarían otros 541 en el 2002 y que el Estado nacional dejaría de enviarle a las Provincias fondos como el Incentivo Docente. El intento le costó el puesto en pocas horas.
En la actualidad, el debate en los claustros estudiantiles sigue girando en torno al presupuesto destinado a la educación y a las condiciones estructurales en las que cursan los alumnos, que no difieren de épocas pasadas: “Hace poco se le cayó un pedazo de mampostería a una compañera. Se intenta vaciar la universidad pública y naturalizar que debemos estudiar en condiciones deplorables para que los pibes se harten y aquellos que puedan pagarlo se vayan a una privada”, sintetizó Santiago Fernández, presidente del centro de estudiantes de la facultad de sociales de la Universidad de Buenos Aires.

No hay comentarios: