viernes, 1 de agosto de 2008

PELIGRO EN EL MEDIO!!


Siempre tengo que esperar que mis compañeros descansen para que alguien se acuerde de mí. Estoy harto, no es justo. Hasta cuándo voy a tener que soportarlo. De chico creía que ser el más alto traería beneficios, porque a las chicas les encanta. Por lo menos así me consolaba mi madre mientras dejaba que me encierre fuertemente y no le responda a nadie. Pero lejos de eso, solo me erigen cuando alguien se enoja. “Fuck you”, dicen los adolescentes enojados, los ejecutivos mal pagados, los escritores no inspirados. Todos me repiten verborrágicamente en circunstancias infelices y desagradecidas.
Ni en el sexo tengo suerte. No doy satisfacción porque lastimo. Si me animo y me escabullo lenta pero profundamente, lejos de brindar (ya ni pienso en mi satisfacción) una situación placentera, termina en alaridos indisimulables. Soy el tercero. Nadie llega hasta el tercero. Bastante que hay dos delante mío.
Por si no tuviera pocos males, encima tengo que bancar que mi tediosa compañera de vida, la uña, en lugar de facilitar las cosas, las complica. Total, qué le importa, si siempre está adelante. Además, todos se acuerdan de ella, porque en cuanto la descuidan, utiliza sus dotes femeninos e inflinge dolor y molestia, culpa y desprolijidad, hasta que inevitable e irremediablemte es atendida.
A mi derecha o a mi izquierda (según cuál tomemos como muestra) pero siempre a pocos centímetros de distancia está el peor de todos. ¡Cómo me cuesta nombrarlo!. No lo soporto más. Es el preferido. Nadie lo desestima. Nació para ser Rey. Ni el más alto ni el más petizo, construyó su extensa y “prestigiosa” carrera con simples pero precisas ocupaciones. Es de oficio lo suyo. Para apuntar, señalar, indicar, describir, acompañar, satisfacer, acomodar, y tantas tareas más que le fueron atribuidas sin su consentimiento explícito. Porque calladito, calladito, ocupa un lugar vital. Aunque cueste reconocerlo, todos lo apreciamos en silencio, porque sin él no sabría como acomodarme. Y, aunque mi respeto es mucho, jamás le demostraré cariño. Solo me urge: “Anda a cagar”, o como suelen decir ahora: “FUCK YOU!!”…

1 comentario:

Anónimo dijo...

Qué intriga!...Cómo llegaste a eso!!