sábado, 14 de junio de 2008





Teatro sin barreras

Una propuesta con matices…






Sábado por la mañana. Muy temprano. El frío que reina en la ciudad agobia a los pocos transeúntes que valientemente se atrevieron a salir a la calle. Los árboles se mueven incesantemente de un lado a otro, como si a través de su propio balanceo, quisieran aprobar lo que en minutos ocurriría. El señor del puesto de diario se refugia entre la campera de polar y el pasamontañas, mientras que las señoras de la panadería aguardan ansiosamente a sus clientes. Al lado de estos negocios hay un colegio, el Albert Schweitzer. Por supuesto que no hay clases, ni chicos, ni el ruido tan molesto que suelen hacer cientos de personas en plena ebullición, pero sí se reunieron un grupo de artistas para ensayar una obra de teatro. Aunque estos artistas, lejos de ser convencionales, tienen ciertas particularidades.
Las quince personas que desde hace diez años se juntan semanalmente, forman parte de un taller de integración conocido como “El Andador”, nombre que homenajea la obra del escritor y poeta Norberto “el flaco” Aroldi. En él participan adultos con dificultades motrices severas, retrasos mentales, autismo y personas sin ninguna discapacidad aparente.
Son las diez de la mañana en punto. En la puerta del colegio estaciona un auto del que baja una mujer que promedia los cuarenta años. Es Estela. La primera del grupo en llegar. Abre
la puerta de la escuela y atraviesa el largo pasillo que separa la entrada de la sala. Camina tan rápido como su rengueo se lo permite. A través del bastón se siente más segura, y se nota. Su mirada penetrante y sus palabras asentadas y firmes denotan tranquilidad. Detrás de ella entra el resto. Entre todos acomodan las sillas y los pupitres del aula devenida en sala de ensayo. Mientras, esperan que llegue la profesora , ceban mate y aprovechan para abrazarse, contar cómo estuvo la semana y preocuparse si es que hay alguno que está ausente. “¡Cómo estás angelito, te cortaste el bigote, estás hecho un pibe!”, bromea Sebastián.
Pasan los minutos, y la efervescencia inicial con que empezaron la mañana se disipa porque aún no asistió la protagonista más esperada. El silencio se adueña del lugar hasta que de repente todos gritan al unísono “¡Paulita llegaste!”. “Paulita” es Paula Rubinstein, actriz multipremiada del under teatral y profesora del taller, quien, con su sola presencia, genera un halo de respeto y tranquilidad entre los artistas.

Comienzo del ensayo. Horacio, un hombre calvo, de mediana estatura, que desde su nacimiento, hace ya cincuenta años tiene un retraso mental severo, es el encargado de abrir el espectáculo. “Acordate que lo que vas a leer son tus propias palabras, lo único que hice fue traducir en papel lo que dijiste la semana pasada”, le recuerda Paulita, quien en un tono pausado pero certero enfatiza y transmite el valor que le otorgan al lenguaje.
Las primeras escenas del espectáculo son el preludio de una fiesta que vendrá. La excusa de los festejos en pleno escenario son los diez años del Andador. Diez años en los que se presentaron en todo el país, mostraron diversas obras, como la Versión libre de "Los de la mesa 10" de Osvaldo Dragún, o “Los Prójimos" de Carlos Gorostiza.
Sin embargo, en medio de tanta algarabía hay lugar para el recuerdo, porque la actriz Teresa Beraudi con su amabilidad y honestidad, los dejó tiempo atrás. Por eso el grupo la homenajea constantemente con la lectura de un poema escrito por Paula Rubinsztein: “Ya no la podemos tocar, ni escuchar, ni verla actuar...
Aún no estando con nosotros, se hace sentir de maneras distintas porque junto a ella, realizamos muchas cosas, intentamos tantas otras, pero siempre, su energía, sus ganas, su temple y seriedad para con el trabajo actoral, estuvieron presentes como hoy sigue ocurriendo... Gracias Teresa por seguir presente..!”
Pasaron las doce y el ensayo terminó. Están compungidos por la dulce espera hasta el próximo encuentro. En sus miradas dejan traslucir la tristeza del despido. Pero como cada integrante internamente sabe, esta gran familia no se separa sino que día a día, semana a semana, fortalecen los vínculos con el único sueño en el que ellos creen: la integración.



*Actualmente el grupo trabaja en el Instituto "Alberto Schweizer".Av. Rivadavia 4044, Ciudad de Buenos Aires, los Sábados de 11 a 13 hs.
y en la Escuela de Educación Especial N° 26, Darragueyra 2460, Cdad de Bs As.
los Viernes de 18 a 20 hs..




Había una vez…

El grupo El Andador se desarrolla dentro del movimiento artístico de la Fundación Artistas Discapacitados. Está presidido por Oscar Pinacchia desde hace 15 años y surgió a raíz de un hecho trágico que le marcó la vida: a los 18 era un joven deportista muy activo que sufrió un accidente mientras practicaba natación y quedó parapléjico.
Con un cuerpo entrenado y las ganas de no abandonarse transformó sus limitaciones en una actividad superadora: se dedicó intensamente al área de la plástica.
Con el transcurrir del tiempo se dio cuenta que dentro de la misma discapacidad existían compartimentos estancos, es decir, que tanto las personas parapléjicas como las sensoriales o las motrices estaban divididas, y lo primero que debía hacer es tratar de que se integren entre ellos.
La fundación surgió a partir de la necesidad de insertar a los artistas y personas con discapacidad en forma activa en la sociedad, para que pudiesen participar junto al común de los artistas. Por la misma población que se acercaba, se incorporaron otras disciplinas como la música, la expresión corporal y el teatro.
Como corolario de los 15 años caminados, la
Fundación Artistas Discapacitados amplió su inserción en la comunidad, al trabajar interdisciplinariamente con otras ONGs que colaboran permanentemente y ayudan a armar el área social, pensada exclusivamente para canalizar aquellas actividades que no encuadran dentro del área artística.
La fundación recibió innumerables reconocimientos como el "Premio al Emprendedor Solidario" otorgado por el Foro Ecuménico Social o haber sido elegidos por la Fundación Agulla & Bacchetti para realizar la campaña gráfica “Nos Sobra Talento”.
De todas formas, el mayor reconocimiento es haber contribuido en estos quince años de actividad con cientos de personas que se superaron gracias a un sin fin de espectáculos realizados, muestras y todo tipo de exposiciones culturales entre las que se incluyen edición de libros, videos y tarjetas de fin de año.





1 comentario:

Anónimo dijo...

eme con una sola mayuscula. me gusta mucho como escribís. :)